Entrevista a mi amigo Luis Gonzaga

6 09 2007

Quien es uno de los protagonistas de la película “Maldeamores”.

Lean la noticia aquí. Caduca en una semana.





Cultura Viva

10 08 2007

Ya está en Youtube. !!

No esperaba que subiera tan rápido. Es interesante la diferencia entre lo que pasa en TV y lo que pasa durante la grabación. Parece que leí el cuento e inmediatamente, Cordelia me invitaba para entrevistarme. Pero habíamos grabado el cuento media hora antes.

Fue una buena experiencia; espero repetirla alguna vez (sin alzar la ceja tanto). Aquí está la entrevista para los que deseen verla. Gracias a ciudadseva por subirla.

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Entrevista a Lucienne Hernández

27 05 2007

Parte del elenco de Teatro Breve.

Trabajar con terror

José Borges

Por lo menos una vez a la semana, hace algo que la aterra: enfrentarse a un público sin tener una idea clara de lo que va a hacer. Es el reto mayor de la improvisación en un escenario y, según ella, depende de no buscar protagonismo al momento de actuar la escena.

Sentada a la pequeña mesa en la librería La tertulia, entre bocados de una ensalada de garbanzos, Lucienne Hernández conversa acerca de lo que le apasiona: la actuación. Tiene más de diez años de experiencia como actriz y, desde el año pasado, es parte del elenco de Teatro Breve, un grupo de teatro que se presenta todos los domingos en Taller Cé. Sus ojos brillan al contar cómo organiza con el resto de los actores una de las partes más aceptadas: la improvisación, basada en la vida de una pareja del público. “No puedes buscar el protagonismo. No tienes nada, así que hay que trabajar para el otro; darle consignas y servirle de motor a tu compañero; ponerlo en problemas o situaciones donde reaccione para que luzca”, dice la teatrera, quien se presentará en la obra P(L)ENAS en junio de 2007. Según ella, es una disciplina que se aprende mientras se practica.

Lucienne Hernández Su fascinación por el teatro comenzó gracias a su papá, quien acostumbraba llevar a la familia a Nuestro Teatro de Carlos Ferrari en Santurce. No le confesó a su familia su interés por el teatro hasta que estaba en la escuela superior. En ese momento, tuvo que escoger entre estar en el equipo de natación sincronizada o tomar drama por un semestre. No volvió a estudiar drama hasta que se vio forzada a escoger un bachillerato. Había considerado irse a estudiar Publicidad u otra rama de las Comunicaciones fuera del país, pero su situación económica no se lo permitió en ese momento. Incluso, consideró abandonar el drama y cambiarse a traducción, pero su consejero la convenció de que hiciera un doble bachillerato. El temor a no tener una base económica estable la llevó a un cubículo en el Banco Santander, donde hizo traducciones por dos años. “Me volvía loca. Veía cómo todas mis amistades que participaban en obras, aunque fuese como ujieres, estaban contentos”, confiesa la actriz.

Esa experiencia la llevó a hablar con Dean Zayas, el reconocido profesor y director de teatro, para que le recomendara algún taller donde pudiera afilar sus habilidades como actriz. Logró participar en Circle in the Square, un taller de teatro en Nueva York, y regresó a Puerto Rico, donde comenzó a enseñar actuación. Al principio, sólo daba una clase de teatro a la semana y participaba en producciones locales en cualquier capacidad. Mientras trabajaba en la taquilla de una obra, una actriz y ex compañera de clase la reconoció y semanas después la llamaron para actuar en una obra. “Me sorprendió encontrar a tantas personas con formaciones de lugares alternos a la UPR”, recuerda mientras pelea con los garbanzos que se le escapan del tenedor.

Luego de varios años de dedicación y trabajo, la actriz ha logrado mantenerse integrada al ambiente teatrero local a pesar de la inestabilidad económica inherente en la vocación. “Mi familia me apoyó, pero siempre hubo cierta reticencia; ya lo apoyan más. Ayuda que haya salido en televisión y en los periódicos”, admite. De todas formas, confiesa que una de sus hermanas, que vive en Georgia, aún no logra comprender su decisión.

Para sostenerse, hace locuciones, anuncios y enseña drama en Barceloneta dos días a la semana, además de estar involucrada en un programa de enseñanza en residenciales públicos. “Todos los actores, hasta actrices que realmente admiro, han tenido que hacer de todo: vender bizcochos, lo que sea, para poder mantener una estabilidad económica. La gente ya no va al teatro; mi papá ya no va”.

Al hablar de la actuación, sonríe como si reviviera algún momento único en el escenario. “Es lo que me gusta. Sin embargo, uno no puede esperar a que te llamen para hacer algo. Si no te llaman, tienes que comenzar tus propios proyectos. Uno aprende a actuar, actuando”, afirma Lucienne, quien fue parte del elenco del recién cancelado programa televisivo La crema.

Aunque trabajaba con gente conocida en su incursión reciente a la televisión, admite que hay una diferencia significativa entre los dos medios. “En teatro, la dinámica es que nos tiene que gustar lo que hacemos; pero, en televisión hay que complacer a más gente”, argumenta la actriz. Confiesa que quisiera hacer cine algún día, ya que hay mucho que no conoce del medio. Pero, sobre todo, su sueño es poder decir que “vivo de esto de verdad. Casi casi; ya estoy al otro lado”.

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Entrevista

17 04 2007

por Alexandra Rodríguez Burgos

Otro Borges en la literatura

Era domingo por la mañana. Tomaba un café en un establecimiento de Hato Rey, Puerto Rico, leía y esperaba. Esperaba algún gesto, una mirada, algún comentario que le diera alguna idea para un cuento histórico que escribiría.

Así, con una libreta y un lápiz en mano, José Borges, estudiante de maestría en Creación Literaria, pasa muchos de sus días. No se conforma con tener apellido de escritor. Borges quiere convertirse en uno de los mejores narradores de Puerto Rico.

Su apellido, dice, lejos de ser una ventaja para desarrollarse en el campo de las letras, es un peso más que siente al escribir. “A veces, me incomoda, porque ven el apellido y creen que debe ser un cuento como Borges o, si escribo algo remotamente parecido a lo que él escribió, enseguida me lo recalcan. Muchas veces, he pensado conseguir un seudónimo”, aclara.

Aunque comenta que nació con el deseo de contar historias, su interés en dedicarse a la escritura comenzó por curiosidad. “Recuerdo que necesitaba un entretenimiento en ese momento, así que decidí matricularme en un taller de cuentos de la Universidad del Sagrado Corazón”, dice con un hablar pausado el Coordinador de Proyectos Educativos de la Editorial Santillana Puerto Rico.

Este taller de cuentos no sólo lo motivó a seguir escribiendo, sino que lo llevó a continuar estudios graduados en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. Según dice, esta preparación le ha servido para desarrollar disciplina y para escribir de una forma más pensada. Dice tomar mejores decisiones ahora y ser más consciente de cada palabra que escribe. “Es como una persona que toca música de oído y después aprende a leer música. Sólo con los estudios un músico puede definir lo que está haciendo. Con la escritura, sucede lo mismo”, opina Borges, quien ha tomado clases con escritores como Marta Aponte Alsina, Luis López Nieves, Mario R. Cancel y Ángela López Borrero.

De estos escritores, dice haber aprendido muchas de las técnicas que utiliza. Con el deseo de escribir, afirma, con eso se nace. “Creo que mi primer cuento lo hice a los cuatro años. Lo único que sabía escribir era la letra e, así que todo mi cuento era sobre la letra e”, recuerda Borges, quien añade que, a pesar de esta escasez en su escritura, pudo narrarle a su madre una historia completa sobre lo que había escrito.

Aunque no recuerda de qué trataba ese primer cuento, Borges describe esta experiencia como la única relación directa que tuvo con la escritura creativa durante más de quince años. “Recuerdo que el interés siempre lo tuve. Sin embargo, comenzaba a escribir, pero nunca terminaba nada. No fue hasta que terminé mi bachillerato en 1993 que pude terminar mi primer cuento; no muy bueno, pero lo terminé”, comenta.

 Antes de dedicarse a la escritura, Borges quería ser piloto. Sin embargo, esta carrera no fue todo lo emocionante que esperaba. “Comencé a estudiar aviación, pero era aburrido. El despegue y el aterrizaje los disfrutaba mucho, pero el resto, no. Hasta que un día, me quedé dormido en un vuelo. Fue entonces que decidí cambiar de profesión”, comenta entre risas, quien luego de este incidente decidió estudiar Administración de Empresas. “Quizás, ahora, al mirar atrás, me hubiese gustado estudiar algo relacionado con las artes liberales, pero ya es tarde…”, dice para tratar de justificar la decisión tomada.

Luego de este giro en su vida profesional, trabajó en hoteles y restaurantes como cantinero, pero ninguno de estos trabajos le daba la satisfacción que buscaba. Hoy dice sentirse feliz de haber encontrado su vocación en la escritura.

 “Yo creo que uno nace escritor. Yo nací con ese deseo de contar, con la imaginación… Con los estudios, puede mejorarse la técnica, pero el deseo tiene que estar presente desde el principio”, opina este futuro escritor de profesión.

Aclara que, aunque la historia de la literatura está llena de autores que no estudiaron Creación Literaria, esto se debió a que esta opción no existía en los cursos académicos. “Estoy seguro de que, si hubiesen tenido esta opción, la preparación de muchos autores sería otra”, opina Borges sin titubear. Añade que este último dato refuerza la teoría de que con el don de escribir se nace: “Pues, ¿cómo justificaríamos la existencia de tantos buenos escritores que nunca han pisado un curso de escritura creativa?”, dice.

Así, entre libros y el poder de la palabra, este apasionado por las letras dice sentirse satisfecho. Por esa misma satisfacción, Borges aún espera. Espera esa novela que lo llevará a alcanzar su próximo proyecto: hacer de la escritura un trabajo a tiempo completo. Mientras tanto, José Borges sigue escribiendo.





Entrevista de Deus?Juglando

6 11 2006

Me entrevistaron por correo electrónico aquí.

He sido acusado de “buena gente”.
Como el pan… o el teléfono.
Puta mierda… voy a tener que cometer dos o tres fechorías.

-JB